MURIÓ LA ARTISTA JAPONESA YAYOY KUSAMA A LOS 97 AÑOS

Por Irradia Noticias

La artista japonesa Yayoi Kusama, reconocida mundialmente por sus característicos lunares y patrones repetitivos, murió el 14 de agosto a los 97 años en un hospital de Tokio, según informó este jueves su página web oficial. La publicación no detalló la causa del fallecimiento.

Kusama fue una de las figuras más importantes del arte contemporáneo del último siglo. Su trabajo abarcó pintura, escultura, instalaciones, performance, literatura y cine, con una propuesta marcada por la repetición, los colores vibrantes, los espejos y la exploración de la infinitud y la obsesión.

Nacida en 1929, transformó sus alucinaciones y experiencias personales en un lenguaje visual único que desafió las convenciones del arte de posguerra. Desde sus “Infinity Nets” de los años cincuenta hasta las icónicas Infinity Mirror Rooms de décadas posteriores, su obra influenció corrientes como el minimalismo, el pop art y el arte de performance, consolidándola como una pionera de la vanguardia internacional.

Su impacto traspasó generaciones: las instalaciones inmersivas de espejos y lunares se convirtieron en fenómenos culturales que atrajeron a millones de visitantes, especialmente jóvenes, y generaron un diálogo masivo a través de las redes sociales. Kusama no solo democratizó el acceso a experiencias artísticas intensas, sino que inspiró a nuevos creadores a explorar la repetición, el color y la psicología como herramientas de expresión.

Con su muerte se cierra una trayectoria extraordinaria dedicada por completo a la creación. Su legado perdurará en museos, colecciones y en la imaginación colectiva, recordando que el arte puede convertir la angustia personal en una celebración universal de la vida, el amor y lo infinito.

Su producción abarca desde sus célebres Infinity Nets —extensas pinturas al óleo iniciadas a finales de la década de 1950 que cubren el lienzo con bucles incesantes— hasta sus emblemáticas esculturas e instalaciones cubiertas de lunares (polka dots). Entre sus creaciones más reconocidas se encuentran sus icónicas esculturas de Calabazas (como la instalada permanentemente en la isla de Naoshima, Japón) y la famosa serie de instalaciones interactivas The Obliteration Room(2002 en adelante), en la cual el público cubre por completo un espacio doméstico blanco utilizando pegatinas multicolores.

Calabazas (instalada permanentemente en la isla de Naoshima, Japón).

En el ámbito de las exposiciones, el hito definitorio de su carrera ha sido el desarrollo y exhibición mundial de sus Infinity Mirror Rooms. Estas salas espejadas, iniciadas en 1965 con Phalli’s Field y continuadas con piezas célebres como The Souls of Millions of Light Years Away o Gleaming Lights of the Souls, generan ilusiones de espacios sin límites mediante espejos, orbes de luz y colores vibrantes. Las gran retrospectiva organizada a nivel global por instituciones de renombre como el Tate Modern de Londres, el Museo MoMA de Nueva York y el Museo Hirshhorn de Washington D.C. —incluyendo su aclamada muestra itinerante Yayoi Kusama: Infinity Mirrors— han convertido sus piezas en fenómenos culturales de masas que rompen récords de asistencia en todo el mundo.

«Infinity Mirror Room – Phalli’s Field (Floor Show)» fue la primera de una serie de salas con espejos que Kusama comenzó en 1965. La obra se incluyó en la exposición individual de Kusama «Mirrored Years» en el Museo Boijmans Van Beuningen en otoño de 2008.

Comparación entre la obra de Yayoi Kusama y la de Katsushika Hokusai

Ambas artistas japonesas (aunque de épocas muy distintas) comparten una mirada obsesiva hacia la repetición, la naturaleza y la búsqueda de lo infinito, pero sus caminos y resultados son radicalmente diferentes.

Similitudes

Repetición como lenguaje central: Hokusai (1760-1849) repite el Monte Fuji en sus Treinta y seis vistas del Monte Fuji y las olas en La gran ola de Kanagawa, creando series casi hipnóticas. Kusama lleva la repetición al extremo con sus lunares (polka dots), redes de infinito (Infinity Nets) y habitaciones de espejos. En ambos casos, la reiteración no es decorativa: busca atrapar una sensación de totalidad o de “más allá”.

Conexión con lo natural y lo cósmico: Hokusai observa la naturaleza (olas, montañas, lluvia, viento) con una precisión casi científica y la eleva a símbolo de lo eterno y lo efímero. Kusama también parte de la naturaleza (calabazas, flores), pero la transforma en una visión alucinatoria y psicológica.

• Impacto generacional y popularidad: Ambos lograron una fama que traspasó su tiempo. Hokusai influyó decisivamente en los impresionistas europeos (Monet, Van Gogh, etc.). Kusama se convirtió en un fenómeno global del siglo XXI, con colas interminables para entrar a sus Infinity Rooms y una presencia masiva en redes sociales.

Carrera longeva y experimental: Los dos trabajaron hasta edades avanzadas y exploraron múltiples géneros (Hokusai: ukiyo-e, manga, pintura; Kusama: pintura, escultura, instalación, performance, literatura).

1806 | 46 años
Acto quinto
Silografía policroma.
British Museum. Londres
25.1 x 37 cm.

Exposición de Kusama en el Whitney Museum.
 © Steve Eichner/WWD/Penske Media via Getty Images. 

En resumen

Hokusai es el gran poeta visual de la naturaleza japonesa vista con ojos claros y precisos. Kusama es la artista que convirtió su propio abismo psicológico en un universo de color y repetición absoluta. Ambos, sin embargo, comparten una misma ambición profunda: hacer visible lo infinito a través de la reiteración. Uno lo logró con la ola y la montaña; la otra, con el lunar y el espejo.

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