Como en los orígenes del totalitarismo, la élite política mexicana tiene su propia versión en torno a su comportamiento sobre los medios críticos al gobierno de Morena.
A toda élite del poder incomoda la crítica. La experiencia a mexicana nos plantea que desde la administración de Luis Echeverría Álvarez, el mandatario encabezó un golpe contra la cooperativa Excélsior en un entorno de libertades restringidas y el reemplazo del director, Julio Scherer García fue la designación de Regino Díaz Redondo quien convirtió al diario, en un instrumento al servicio del gobierno.
No pago para que me peguen «argumentó frente a la crítica el presidente, José López Portillo y optó como decisión de Estado la cancelación de toda publicidad a medios incómodos como la revista Proceso, por ejemplo.
La presidenta, Sheinbaum ha actualizado el aforismo del ex mandatario mexicano y ha dicho en los días recientes que medios como TV Azteca, y los diarios El Universal y Reforma, por ejemplo, no reciben recursos públicos por la contratación de publicidad.
Lo más reciente es la confección de una relación de periodistas, analistas y comentaristas críticos a la administración Sheinbaum que buscan atacar su gestión, ha dicho la consejera jurídica de la presidencia, Luisa María Alcalde.
Del Tintero.
El periodismo lúcido, valiente, y las libertades de expresión y de prensa están en riesgo dados los cambios legales en materia de medios.