Este lunes hablemos de Guadalupe Taddei, quien anunció el 25 de octubre, su renuncia a la presidencia del INE después de las exigencias del Partido SOMOS y el PRI, la presión pública y las investigaciones periodísticas sobre posibles irregularidades en contratos electorales. Pero dejar el cargo no equivale a responder por lo ocurrido.
En el comunicado publicado ayer, Taddei informó que este lunes presentaría su renuncia ante la Cámara de Diputadas y Diputados. Dijo hacerlo para proteger al Instituto. Su salida llega después de que presentó los cuestionamientos como ataques y, según reportes periodísticos, aseguró que no se iría. La presión para rendir cuentas no desapareció: aumentó.
Ahora debemos concentrarnos en esclarecer los contratos. La Auditoría Superior de la Federación abrió una investigación de oficio por indicios de posibles irregularidades, conflictos de interés, colusión y triangulación de recursos. Son asuntos que deben resolverse con pruebas y responsabilidades penales.
Entre los vínculos cuestionados aparece José Alfredo Hernández Casillas, apoderado de Cajas Graf, empresa proveedora de materiales electorales. Representa legalmente intereses comerciales relacionados con compras del sector electoral y mantiene cercanía con Taddei y su familia. Videos muestran esa convivencia; también circulan audios atribuidos a ambos que apuntan a una posible relación sentimental. Debe investigarse si esa relación influyó en contratos públicos.
También debe esclarecerse el nombramiento de Jesús Octavio García González como director ejecutivo de Administración del INE. Antes representó legalmente a Cajas Graf y Corporativo Zeg. Pasó de representar proveedores a administrar recursos de la institución compradora. La renuncia de Taddei no responde quién decidió, quién intervino ni quién se benefició.
El contraste político permanece. En 2021, cuando Lorenzo Córdova presidía el INE, el morenista Sergio Gutiérrez Luna lo denunció penalmente junto con otros consejeros por aplazar actividades de la consulta de revocación de mandato. Después retiró la denuncia. Con Taddei, Sheinbaum dejó en sus manos decidir si renunciaba. Esa doble vara exhibe la permisividad con la gente que pone el régimen y como se deteriora nuestra democracia.
Este escándalo marca el pináculo de ese deterioro. Ahora corresponde investigar posibles actos de tráfico de influencias, esclarecer la entrega de contratos millonarios y sancionar a quienes resulten responsables. La renuncia no devuelve dinero ni sustituye una sanción. Que salir del INE no sea la puerta para escapar de la justicia.