Construcción irregular en paraje del Parque Nacional El Tepozteco | Foto: Estrella Pedroza
Sumario: Dentro del Parque Nacional El Tepozteco opera un mercado irregular de venta de terrenos; el ayuntamiento reporta más de 25 clausuras y dos órdenes de demolición.
Estrella Pedroza / CN Media
Un lote de 200 metros cuadrados por 75 mil pesos. La oferta circula en redes sociales con la promesa de adquirir un terreno en la colonia Lomas de Paraíso, cerca de Milpillas, en la zona limítrofe con Cuernavaca. El anuncio utiliza como referencia El Tepozteco y ofrece el predio de contado. Sin embargo, no menciona que se encuentra en un área natural protegida.
Junto a la publicación aparece una advertencia institucional: “¡No te dejes engañar! Actividad prohibida”, acompañada de los identificadores de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).
La alerta señala que este tipo de operaciones pueden involucrar terrenos comunales y advierte a posibles compradores que no se trata de una propiedad privada convencional. También sostiene que el territorio está sujeto a protección ambiental y que existen zonas donde la construcción está prohibida.
Estos anuncios no se limitan a Lomas de Paraíso. Habitantes y representantes comunitarios consultados por Causa Natura Media identifican presión inmobiliaria en parajes como Santo Domingo Ocotitlán, La Franja, Campo Tetela, Santa Catarina, Tetenco o Tetecolala, así como Xolatlaco, Xaltitla, Cuaxochoco y Oztoyohualco, todos en el municipio de Tepoztlán.
Dentro del Parque Nacional El Tepozteco existe un mercado irregular de tierras, advierte en entrevista Francisco Javier Medina González, director del área natural protegida de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).
El funcionario federal explica que gran parte del territorio es de propiedad comunal y no puede venderse ni enajenarse. Sin embargo, se expiden constancias de posesión que son utilizadas para ofrecer terrenos en venta.
Medina González señala que la dirección del parque ha detectado anuncios en redes sociales de estos predios y los difunde, con los datos personales ocultos, para alertar a posibles compradores.
“No compres problemas, no arriesgues tu patrimonio”, es el mensaje que acompaña las publicaciones.
También, el funcionario dice que quienes adquieren estos terrenos no obtienen una escritura que acredite la propiedad, sino únicamente una constancia de posesión.
La Conanp realiza operativos con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en contra de estas construcciones irregulares y busca avanzar en la judicialización de los casos relacionados con la venta ilegal de tierras dentro del área natural protegida.

Foto: Estrella Pedroza
Avanzan construcciones en parajes de El Tepozteco
CN Media recorrió algunos parajes pertenecientes al Parque Nacional El Tepozteco y encontró construcciones en medio de zonas boscosas. En algunos puntos se observan viviendas de grandes dimensiones, cercados, pavimento y cableado eléctrico en áreas sujetas a protección. También se identificaron caminos y accesos de reciente construcción, con piedra extraída del propio lugar y utilizada para formar veredas y dar paso a vehículos. En algunos casos, la infraestructura permite observar cómo espacios que antes estaban cubiertos por vegetación comienzan a adquirir características de zonas habitacionales.
El alcalde de Tepoztlán, Perseo Quiroz Rendón, reconoce en entrevista que el fenómeno no es nuevo. El municipio ha detectado en los últimos años anuncios de venta, construcciones y actividades inmobiliarias dentro de polígonos de preservación.
“Nosotros hemos hecho recorridos, junto con ellos, en varias partes del Parque Nacional, donde son zonas de preservación”, explica.
El municipio ha presentado denuncias penales e incluso ha identificado casos de personas que emiten supuestos permisos de construcción sin tener facultades para hacerlo, según el alcalde.
También asegura que existen dos órdenes de demolición contra construcciones ubicadas en polígonos donde no está permitida la edificación. Ninguna ha sido ejecutada porque las resoluciones todavía deben quedar firmes.
En cuanto a las clausuras, el ayuntamiento reporta más de 25 que continúan vigentes, algunas realizadas en coordinación con la Profepa y otras por dependencias municipales. El alcalde también dice que en algunos casos se han detectado violaciones a los sellos de clausura.
El Parque Nacional El Tepozteco no constituye una zona con las mismas reglas en todo su territorio, explica Quiroz. Existen Unidades de Gestión Ambiental (UGAs), en las que se reconocen asentamientos humanos o actividades agrícolas, mientras que en otras, destinadas a preservación, está prohibida cualquier actividad.
El problema, por tanto, consiste en conocer qué régimen corresponde a cada terreno, quién tiene derechos sobre él y qué actividades permite la regulación ambiental.
Comprar un terreno en Tepoztlán requiere verificar mucho más que un anuncio de venta. El suelo está sujeto a disposiciones agrarias y ambientales que determinan quién puede vender, qué derechos tiene sobre el predio y si éste se encuentra dentro del Parque Nacional El Tepozteco.
Antes de realizar cualquier operación es necesario revisar el régimen agrario del terreno, la situación de los derechos comunales y su ubicación frente a las normas de conservación. Esta revisión permite detectar posibles ventas irregulares y evitar operaciones que puedan derivar en fraudes, clausuras o sanciones.

Foto: Estrella Pedroza
Una tierra que cambia de manos
Para Saturno, integrante de la Comisión Informativa de la Asamblea Comunitaria de Pueblos, Barrios y Colonias de Tepoztlán, el cambio puede observarse incluso en espacios que formaban parte de la vida cotidiana de la comunidad.
A sus 29 años, recuerda que el crecimiento se aceleró desde la llegada del programa Pueblos Mágicos y la ampliación de la autopista. Con el paso del tiempo, dice, terrenos donde antes caminaban personas y animales comenzaron a ser cercados.
“Llegó un exceso de gente, el crecimiento ha sido muy exponencial”, señala.
Saturno identifica una transformación particularmente fuerte en zonas como Xolatlaco, Cuaxochoco, Xaltitla y Oztoyohualco, que anteriormente eran utilizadas para la siembra o permanecían como espacios naturales.
La construcción de muros y cercas, explica, también ha reducido los espacios por donde antes transitaban animales de manera libre. A ello se suma la pérdida de vegetación. Recuerda, por ejemplo, que en Xolatlaco existía un campo de pericón que terminó cubierto de cemento.
Para él, la expansión urbana no ocurre de manera aislada: afecta a la fauna, la vegetación y los espacios de uso comunitario.
“Cada vez es más cemento en vez de tierra”, resume.
La preocupación aumenta cuando la construcción llega a zonas de preservación. Saturno advierte que ahí el impacto es mayor porque se trata de lugares clave para el refugio y alimentación de especies, además de áreas de conservación.
También señala otro efecto: el agua. Las zonas altas forman parte del sistema por el que se infiltra y escurre el agua hacia otras partes del municipio. La presencia de viviendas y actividad humana en esos puntos, sostiene, incrementa el riesgo de contaminación y presión sobre el recurso.

Foto: Estrella Pedroza
Constancias que no equivalen a una propiedad privada
El régimen de propiedad es otro de los puntos centrales del conflicto. Pedro Flores Palacios, secretario de los Bienes Comunales de Tepoztlán, considera que la presión inmobiliaria debe entenderse a partir de los cambios que ha experimentado el régimen agrario y de la creciente incorporación de la tierra al mercado.
Asegura que desde hace años se ha observado la llegada de personas ajenas a la comunidad con capacidad económica para adquirir terrenos a precios que resultan inaccesibles para muchos habitantes locales.
Flores recuerda que en 2003 se detectó la entrega de constancias de posesión sobre una parte de la cuenca del cerro a una familia de origen alemán, lo que, según su relato, encendió una alerta sobre la concentración de tierras.
También cuestiona que los instrumentos de ordenamiento territorial no siempre se hayan traducido en una protección efectiva del territorio. Menciona, como ejemplos, el Programa de Ordenamiento Ecológico del Territorio, el Plan Municipal de Desarrollo Urbano, el decreto del Parque Nacional y el Atlas de Riesgos.
“Han sido letra muerta”, afirma al referirse a la aplicación de estos instrumentos.
En el régimen comunal, una constancia de posesión acredita determinados derechos sobre un terreno, pero no equivale a una escritura de propiedad privada. Por ello, la entrega o transmisión de una constancia no significa, por sí misma, que el comprador haya adquirido una propiedad privada con plena certeza jurídica. Esa diferencia resulta relevante frente a anuncios que ofrecen terrenos como si se tratara de lotes convencionales.
Flores también advierte sobre el impacto que la urbanización puede tener en zonas de recarga de agua. Menciona depósitos vinculados con barrios como Santa Cruz, La Santísima y Tierra Blanca —ubicados dentro del polígono del Parque Nacional El Tepozteco— y sostiene que construir sobre esas áreas —subzonas de conservación, según el plano federal de la Conanp y Unidades de Gestión Ambiental de Protección o Preservación, según el mapa local del municipio,— puede comprometer la calidad y disponibilidad del recurso.
Para el representante comunal, la urgencia está en evitar que la expansión alcance también zonas especialmente sensibles, como Oztoyahualco, donde se encuentran las grutas que funcionan como hogar temporal del murciélago magueyero mayor.

Foto: Estrella Pedroza
Cercar los cerros
Anabel Edith de Mesa La Bastida, presidenta del Comisariado Comunal Indígena de Tepoztlán, afirma que en los últimos años se ha acelerado la entrega y comercialización de constancias por parte de personas que se ostentan como autoridades comunales y que su grupo desconoce.
El resultado, sostiene, es una presión inmobiliaria que alcanza espacios cercanos a los cerros.
“Ya uno no puede acceder a los lugares, a los ríos, a los caminos reales, porque ya están cercados por murallas”, señala.
Durante un recorrido, Edith muestra zonas donde, según explica, los cercados con alambres o bardas de piedra y cemento dificultan incluso el acceso para atender incendios forestales. También cuestiona que se permita la apertura de caminos y la construcción de viviendas en áreas naturales protegidas.
Su grupo de comuneros indígenas sostiene que existe una disputa por la representación comunal y que esa falta de certeza ha contribuido a generar confusión respecto de quién puede emitir constancias de tenencia de la tierra.
Edith afirma que su representación fue electa el 22 de marzo de 2026 y que actualmente realizan un proceso de integración de comuneros y comuneras originarios de Tepoztlán.
Mientras persiste la disputa, su recomendación para quienes buscan adquirir terrenos es directa: no comprar sin verificar primero la situación jurídica y ambiental del predio.
“La tierra comunal no se vende”, sostiene. “La tierra comunal se hereda”.
El alcalde coincide en la necesidad de verificar antes de comprar. El municipio, dice, ha encontrado casos de personas que acuden con gestores o supuestos comuneros y reciben la garantía de que los terrenos están en regla.
“Les decimos que antes de comprar vengan con el municipio y verifiquen”, señala.

Foto: Estrella Pedroza
“Un crecimiento que todavía puede regularse”
El ayuntamiento reconoce que el problema tiene años y que durante mucho tiempo se ha perdido territorio por la actividad inmobiliaria. Quiroz sostiene, sin embargo, que todavía es posible regular el crecimiento.
El municipio instaló recientemente el Comité de Ordenamiento Ecológico y Territorial, con el objetivo de actualizar el Programa de Ordenamiento Ecológico y Territorial y el Plan de Desarrollo Urbano. El alcalde estima que ambos instrumentos podrían quedar listos durante el próximo año.
La actualización resulta relevante porque el último programa de ordenamiento data de 2009 y, desde entonces, la población y la presión inmobiliaria han cambiado.
Lo que está en disputa es cómo crecerá Tepoztlán y qué espacios permanecerán fuera de la urbanización. Para Saturno, la conservación también implica recuperar una relación distinta con el territorio. Recuerda que, desde la cosmovisión de los pueblos originarios, los cerros son espacios sagrados y no lugares destinados a la vivienda.
Edith lo plantea desde otra perspectiva: el territorio no es solamente tierra, sino también agua, bosque, aire, fauna y espacios de convivencia. Pedro Flores insiste en que la población debe conocer los instrumentos que regulan el territorio antes de tomar decisiones sobre él.
Mientras tanto, en los parajes recorridos por CN Media se observaron nuevos caminos y cercados con cables, así como construcciones, que muestran que el proceso ya está ocurriendo.
Este trabajo se publicó originalmente en Causa Natura Media