Este lunes, hablemos de que Morelos tiene definidos a los 12 partidos políticos que competirán en el proceso electoral ordinario 2026-2027, una elección que renovará prácticamente todo el poder político del estado.
En las urnas estarán en juego 36 presidencias municipales, 11 exclusivas para mujeres, 36 sindicaturas, cientos de regidurías, 12 diputaciones de mayoría relativa y 8 de representación proporcional, es decir, los 20 espacios del Congreso del Estado.
La boleta será la más competida de los últimos años. Participarán ocho partidos nacionales: Morena, PAN, PRI, Partido del Trabajo, Partido Verde Ecologista de México, Movimiento Ciudadano, Somos México y PAZ; además de cuatro partidos locales: PRD Morelos, Nueva Alianza Morelos, Morelos Progresa y Bienestar Ciudadano.
Aunque el tablero todavía podría modificarse. Las organizaciones a las que se les negó el registro aún pueden acudir a los tribunales electorales y, si alguna obtiene una resolución favorable, el número de competidores podría aumentar antes de que inicie formalmente la contienda.
Pero el proceso ya nació envuelto en polémica.
El registro nacional de Somos México llegó acompañado de la orden del INE de cambiar su nombre, colores e identidad gráfica, decisión que el partido ya impugnó al considerar que afecta una identidad política previamente validada por la propia autoridad electoral. En Morelos, además, la sesión en la que el Consejo Estatal Electoral reconoció su participación dejó otra controversia: la consejera presidenta Gally Jordá se excusó de votar sin expresar públicamente, durante la sesión, las razones de su impedimento. Morena también impugnó esa actuación y serán los tribunales quienes determinen si fue conforme a derecho.
En el ámbito local tampoco faltaron los cuestionamientos. El IMPEPAC otorgó el registro a Bienestar Ciudadano, pero condicionado a modificar su nombre al estimar que podría generar confusión con los programas sociales del Gobierno Federal. Una decisión que abre un debate interesante: si el nombre representaba un impedimento, ¿por qué permitir el registro y después exigir que cambie la identidad con la que la organización consiguió convertirse en partido político?
Con los registros prácticamente definidos, ahora comienza lo verdaderamente importante. Los partidos deberán demostrar que tienen algo más que logotipos y discursos. Tendrán que presentar candidaturas capaces de convencer a un electorado cada vez más exigente y menos dispuesto a votar por costumbre.
Porque al final, las elecciones no se ganan con siglas, sino con personas.
Los doce partidos ya están en la cancha. La pregunta ya no es quién jugará la elección de 2027.
La verdadera pregunta es si veremos nuevos liderazgos… o simplemente a los mismos de siempre cambiando de camiseta.
Me despido, Teodoro, no sin antes desearles que tengan un maravilloso inicio de semana. Esto fue «Democracia sin likes«, con Perla Pedroza.