Otra más de las preocupaciones de alcance nacional sobre lo reportado para el primer informe presidencial es el del abasto de medicamentos e insumos para el sector salud.
La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, aseveró el pasado 1º de septiembre que, cito, “a pesar de los malos augurios, las mentiras y calumnias trabajamos todos los días para el abasto de medicamentos. Y en todos los centros de salud y hospitales ya están por encima del 90% de abasto”.
Si bien el problema del desabasto de medicamentos puede resumirse en su compra y distribución, en medio hay más procesos que no se han logrado resolver del todo. Fueron detectados por el gobierno y resentidos por la población usuaria de los servicios públicos desde inicios del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Ya vamos, pues, para siete años con esa problemática activa.
Las complicaciones se originaron a partir del cambio de estrategia para la compra de insumos médicos, sustentada en el combate a la corrupción. López Obrador hizo múltiples acusaciones públicas contra la industria nacional e internacional y no le faltaba razón. Era muy sabida la corrupción en torno a esas industrias. Sin embargo, el cambio de estrategia no lo resolvió. Al contrario, agudizó el problema. Y ninguna persona o institución fue llevada a juicio por tales señalamientos.
Las deficiencias de organización y administración del INSABI, creado para sustituir al Seguro Popular, trajeron como consecuencia que se evidenciaran las dificultades para la distribución de los insumos, porque la centralización de las compras generó cuellos de botella, es decir, lentitud en este proceso. López Obrador tomó la decisión de desaparecer al INSABI y crear en su lugar al IMSS-Bienestar y luego a la Mega Farmacia. Tampoco resolvió los problemas.
Llegó el nuevo gobierno, el de Sheinbaum, que vino prometiendo, casi mes con mes, ya pronto resolver el desabasto. Hasta que el día de la entrega de su primer informe lo dio como resuelto o casi resuelto a más del 90%. Y sí, en los números de la Secretaría de Salud así se reporta. Pero eso no cuadra con los números que trae la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica, que estima continúa un 30% de desabasto, arrastrado desde el sexenio anterior.
Pero eso no es todo. Deben sumarse otros problemas, como el incumplimiento en la entrega de medicamentos que fueron ofertados a precios muy económicos, pero que las empresas, particularmente las indias, no han entregado. De poco sirve comprar barato silas empresas no cumplen en tiempo y forma.
De la misma manera, también hay incumplimientos de pagos por parte del gobierno a las empresas farmacéuticas. En el caso de la industria nacional, ya suman más de 14 mil millones de pesos en adeudos a empresas que ya cumplieron con la entrega de sus productos. En el corto y mediano plazo esa situación será insostenible para las empresas y llegará el momento en el que no puedan surtir si no paga el gobierno lo que les debe.
Sí se está trabajando y haciendo esfuerzos de conjunto, pero hace falta todavía para darlo por superado. La buena noticia es que la presidenta tomó la decisión de ya no hacer lo que su antecesor, pero la realidad es que falta mucho en planeación, transparencia, organización y cumplimiento.
Y PARA INICIADOS:
A propósito del desabasto de medicamentos, a la presidenta Sheinbaum le faltó hacer un reconocimiento a las organizaciones de la sociedad civil que han contribuido con gestiones y recursos privados para completar tratamientos de diversos tipos, aunque con énfasis en los oncológicos. Hay casos registrados en Chiapas y Oaxaca, por ejemplo, donde hasta el 50% del abasto se ha cubierto con recursos privados. No debería olvidarse: honor a quien honor merece.
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