El alcalde de Jojutla, Alan Martínez García, ha recibido una lluvia de críticas tras anunciar la incorporación de 5 scooters eléctricos al operativo de seguridad implementado con motivo de la Semana Santa 2026. La medida busca reforzar los rondines de vigilancia, agilizar los tiempos de respuesta y ampliar la cobertura en zonas de alto flujo turístico y peatonal durante el periodo vacacional.
Entre las principales críticas destacan:
- Inseguridad de los vehículos: Usuarios y comentaristas en redes sociales han señalado que los scooters eléctricos (incluyendo modelos tipo Segway) son “los vehículos más inseguros en cuanto a movilidad”, especialmente en situaciones de emergencia o persecución. Argumentan que su estabilidad es limitada, lo que podría poner en riesgo a los elementos de seguridad y reducir su efectividad frente a incidentes reales.
- Adecuación al contexto local: Algunos cuestionan si este tipo de unidades son las más idóneas para un municipio como Jojutla, donde las condiciones viales, banquetas y zonas mixtas (urbanas y turísticas) difieren de entornos controlados. Se duda de su capacidad para responder adecuadamente en caso de requerir mayor potencia o protección.
- Prioridades y percepción ciudadana: Parte de la opinión pública considera que destinar recursos a esta innovación representa un enfoque equivocado o superficial, en lugar de fortalecer otros aspectos de la seguridad pública como mayor presencia policial, equipamiento tradicional o coordinación con autoridades estatales y federales.
A pesar de las críticas, el gobierno municipal ha defendido la iniciativa argumentando que los scooters permitirán reducir tiempos de traslado, ampliar la cobertura de vigilancia y fortalecer la cercanía con la población mediante patrullajes más ágiles y discretos en el primer cuadro de la ciudad, zonas peatonales y áreas turísticas.
Jojutla, Morelos, proyecta para 2026 una población cercana a los 58,000 habitantes, consolidándose como un centro económico clave en la región sur del estado. Sin embargo, en materia de seguridad, el municipio enfrenta un reto crítico; aunque recientemente se logró incrementar la fuerza local a aproximadamente 90 policías, las autoridades reconocen la necesidad de al menos 30 elementos adicionales para cubrir la vigilancia básica. Esta carencia se enmarca en un panorama estatal donde Morelos opera con un déficit cercano al 80% de su capacidad ideal, contando con apenas unos 2,000 agentes cuando el estándar nacional y las necesidades operativas dictan una fuerza de al menos 5,000 efectivos. Pese a este desafío, Jojutla se prepara para una afluencia masiva durante la Semana Santa 2026, donde se espera que su Zócalo y áreas aledañas reciban a miles de personas diariamente, contribuyendo a la proyección estatal de 190,000 visitantes que buscan tanto la oferta cultural del centro histórico como el acceso a los balnearios y el Lago de Tequesquitengo.
Contraste con la administración anterior, Juan Ángel Flores Bustamante, invirtió en equipo de seguridad y entrega al Centro de Control y Comando (C2) cinco patrullas, 174 cámaras de videovigilancia, seis drones de tecnología avanzada y 12 pantallas para monitoreo.
Comparativa de Infraestructura y Movilidad: Flores vs. Martínez
| Elemento | Gestión Juan Ángel Flores (Corte 2024) | Gestión Alan Martínez (Corte 2025/26) |
| Cámaras de Vigilancia | 384 (Récord de instalación masiva) | 356 activas (Enfoque en mantenimiento y puntos estratégicos) |
| Drones (Escuadrón) | 12 unidades con visión nocturna | 12+ unidades (Creación del Escuadrón de Reacción con Drones) |
| Scooters y Motocicletas | Introducción de patrullaje ligero en el Zócalo | Consolidación de motocicletas y unidades ligeras en el parque de 29 vehículos nuevos |
| Patrullas (Unidades) | Entrega de 15 unidades nuevas (Feb 2024) | Adquisición de 8 patrullas adicionales (Reporte Dic 2024) |
| Alarmas Vecinales | Inicio del programa piloto | 50+ alarmas instaladas y conectadas al C2 |
Justificación del uso de scooters eléctricos en seguridad
El empleo de scooters eléctricos para rondines de seguridad privada y pública no es una novedad exclusiva de Jojutla, sino una tendencia que se ha consolidado en México, particularmente en la Ciudad de México y zonas metropolitanas. Empresas especializadas en seguridad privada, como las que operan bajo modelos de renta de unidades, ya ofrecen estos vehículos como complemento a los rondines a pie o en automóvil, debido a su movilidad rápida, bajo costo operativo y discreción.
Los lugares donde más se utiliza este medio de transporte para tareas de vigilancia incluyen:
- Centros Comerciales y Plazas: Para vigilancia interna y en estacionamientos de grandes complejos.
- Conjuntos Residenciales y Fraccionamientos: Rondines en áreas comunes, parques internos y avenidas privadas.
- Corporativos y Zonas de Oficinas: Control de accesos, banquetas y perímetro de edificios.
- Parques Urbanos y Áreas Verdes: Patrullaje en espacios amplios, similar al que se realiza en zonas como el Bosque de Chapultepec en la CDMX.
- Zonas Turísticas y Peatonales: Áreas de alto flujo donde se requiere una respuesta ágil pero no invasiva, precisamente el tipo de entornos que se activan durante Semana Santa en destinos como Jojutla.
Estas unidades destacan por su capacidad para cubrir distancias medias de manera eficiente, con menor impacto ambiental y mayor accesibilidad en espacios donde los vehículos automotores tradicionales tienen restricciones o generan mayor congestión.
El costo de un scooter eléctrico para vigilancia en México varía según sus características (potencia, autonomía, asiento), situándose generalmente entre $5,500 y $20,000 MXN para modelos estándar de uso interno, pudiendo superar los $30,000 MXN para opciones de alto rendimiento o todo terreno. Los modelos más funcionales para rondines suelen incluir canastilla y asiento.
En cuanto a consideraciones regulatorias, en la Ciudad de México se ha propuesto limitar la circulación de scooters eléctricos por banquetas y establecer un tope de velocidad de 25 km/h, con el fin de garantizar la seguridad vial y peatonal. Esto refleja que, si bien el uso está en expansión, también avanza la necesidad de marcos normativos claros para su operación.
La implementación en Jojutla se enmarca en esta práctica cada vez más común en el país. Sus impulsores sostienen que, bien regulada y complementada con otras estrategias, representa una herramienta moderna para optimizar la prevención del delito en periodos de alta afluencia turística, aunque persistan voces críticas que demandan una evaluación más profunda de su efectividad y seguridad en el contexto local.
La polémica continúa abierta, mientras el municipio avanza con su operativo de Semana Santa que incluye coordinación entre Seguridad Pública, Protección Civil y otros cuerpos de auxilio.
