TERCERA Y ÚLTIMA PARTE
Como quedó anotado, ante la realidad que vive y afronta la querida y admirada Cuba, este espacio, ha sido de nuestro reconocido colega cubano, Ricardo Ronquillo Bello, con esta entrega concluimos la serie. Para que no se pierda el hilo de la zaga reproduzca el mensaje del querido amigo, mismo que es parte de nuestra conversación virtual sobre su analítico artículo, publicado inicialmente en el periódico “Juventud Rebelde” del que fue subdirector por varios años:
“Hay un gran debate sobre las transformaciones -económicas- anunciadas, que abarca desde sectores revolucionarios críticos hasta la derecha nuestra aliada de Estados Unidos. Y como bien lo señalas con el gobierno de ese país haciendo todo para que fracase está nueva propuesta radical de cambios”. Así concluye:
“Con mayor fundamento puede coincidirse ahora con los analistas que afirman que la magnitud de las medidas anteriores, y de las más recientes, trasciende el significado que tradicionalmente se le ha asignado a la palabra actualización, con la que se definieron las transformaciones aprobadas en el 6to. Congreso del Partido -sin concesiones hacia el capitalismo-, recogidas en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, en su nueva conceptualización y en el Programa de Gobierno Económico y Social 2026, que ahora se refuerza abruptamente.
Es evidente que nada parece estar a salvo del enorme proceso en marcha. Las interrogantes y los cambios van desde un tema tan definitorio y sensible como el papel del Estado y las formas en que se gestiona la propiedad, hasta cómo y a quién dirigir los subsidios, para mencionar solo dos extremos del vasto e inabarcable abanico de definiciones y cambios que recogen los 23 ejes y las más de 170 transformaciones propuestas.
En el tablero de las transformaciones están en juego aspectos estructurales, funcionales, institucionales, jurisdiccionales y hasta políticos con derivaciones en lo económico y lo social. Uno de los vuelcos conceptuales y prácticos menos difundidos, aunque de los más significativos, es precisamente que veremos ajustarse claramente a la práctica económica que una cosa es el Estado como propietario en nombre de la nación y del pueblo y otra, los diversos modelos en que puede gestionarse la propiedad, como se escoge en la conceptualización.
Una aclaración de esa naturaleza es la que permite avanzar hacia la ampliación del trabajo por cuenta propia, la pequeña propiedad personal o familiar, la apertura a las cooperativas de diversos grados, las pequeñas, medianas y grandes empresas privadas, la acentuación de la presencia extranjera en la economía, la radicalización del cambio en la empresa estatal socialista, el sistema bancario financiero, o la asignación de subsidios y la atención y seguridad social, por mencionar algunos ámbitos definitorios.
Si ya los primeros años de la actualización, con transformaciones tibias en comparación con las propuestas de hoy, cambiaron el mapa de nuestra economía y sus concepciones, dejando atrás la hegemonía estatal, y redefiniendo sustancialmente el papel y las funciones del Estado, lo anunciado supone una profundización sin precedentes.
Cuba salta la barrera de una economía y una sociedad fuertemente verticalizadas hacia otra más horizontal, se abre a formas económicas más diversas, desde las privadas hasta las más socializadas de gestión de la propiedad, y define en mayor medida las diferencias entre la propiedad pública, privada y social, todo lo cual debería contribuir a zanjar el arrastre de las experiencias socialistas con respecto a la enajenación de los trabajadores de los procesos productivos.
Lo anterior indica que este es el paso más atrevido y riesgoso tras el inicio de la actualización. Tanto es así que, como subrayó el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en los debates de la Asamblea Nacional del Poder Popular , no responde esencialmente a la presión externa, aunque integre la estrategia para encararla. Esta incisión hasta el corazón de la economía cubana tenía que hacerse de todas, todas, porque esta no podía seguir soportando el costoso fardo de tantos errores, parálisis y deformaciones.
Es absolutamente lógico entonces que muchos se pregunten: ¿Hacia dónde va Cuba? ¿Se actualiza hacia un socialismo ajustado a las posibilidades concretas del siglo XXI -con ese sentido del momento histórico del concepto de Revolución de Fidel-, o en su intento derivará hacia el capitalismo? ¿Puede seguir siendo la nuestra la Revolución socialista de los humildes, por los humildes y para los humildes que el Comandante en Jefe proclamó en la histórica esquina habanera de 23 y 12?
En momentos tan perturbadores no debemos ignorar que la gran lección de la historia cubana, como dije en otro artículo, no es la del fracaso insistente, sino la de la resurrección, la de la regeneración persistente, creciente y continua.
Nuestra salvación como pueblo está en constancia regenerativa, en esa comprensión de que la Revolución que comenzó en 1868 y despertó en el centenario del natalicio de José Martí alcanzó la victoria, pero están pendientes muchos de los contornos definitivos del triunfo, parte de los cuales dependen de la intrepidez, profundidad y rapidez con que nos dispongamos a cumplir los cambios ineludibles.
La Revolución está desafiada a avanzar en el inevitable y delicado terreno de prueba y error que reclama el ignoto camino hacia la construcción del socialismo. Porque, como también reiteré en otro momento, no es precisamente en “Facilitonia”, el paraíso de las cosas fáciles, creación imaginativa del narrador español Pedro Pablo Sacristán, donde se hacen y existen las revoluciones.
Sí, creo que la idea de Osvaldo Martínez de que el capitalismo se toma sus purgantes debe enriquecerse con la certeza de que el socialismo, para purificarse, también requiere los suyos”.
Nuestro deseo ferviente, es que triunfen las transformaciones de gran calado anunciadas, para bien de Cuba y de los hermanos cubanos.
Periodista y escritor; presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; Presidente de honor de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP; presidente fundador y vitalicio honorario de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional, Académico de Número y director de Comunicación de la Academia Nacional de Historia y Geografía, ANHG. Agradeceré sus comentarios y críticas en teodororenteriaa@gmail.com Nos escuchamos en las frecuencias en toda la República de Libertas Radio. Le invitamos a visitar: www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.org, y el portal: www.irradianoticias.com