A siete días del atentado en Yautepec, Sandra Fernández rompe el silencio: «Nos cambiaron la vida para siempre»
A una semana del ataque armado que sufrió durante la transmisión de un partido de la Selección Mexicana, la precandidata a la presidencia municipal de Yautepec, Sandra Fernández, rompió el silencio a través de un mensaje. En sus primeras declaraciones tras el atentado —en el que perdió la vida su pareja sentimental, Miguel Tijeras, y dos personas más—, la política local manifestó el profundo dolor físico y emocional que enfrenta, al tiempo que lanzó un enérgico llamado por la paz y la justicia en el país.
El ataque ocurrió mientras Fernández se encontraba conviviendo con su equipo de trabajo, miembros de la ayudantía y familias de la comunidad. «Llegamos con la ilusión de convivir, compartir alimentos, risas y un momento de alegría (…). Pero, en cuestión de segundos, todo cambió», relató la precandidata, quien detalló que tras la celebración de un gol de la escuadra nacional, «personas cobardes llegaron de manera inesperada con la intención de arrebatarme la vida».
El saldo de la agresión
Fernández confirmó que tras ser alcanzada por los impactos de bala perdió el conocimiento. Al despertar, se enfrentó a una realidad devastadora: el fallecimiento de su pareja, a quien describió como «el amor de mi vida», así como el deceso de dos personas más, entre ellas una joven, además de varios lesionados que dejó el tiroteo.
«Cada noche vuelvo a escuchar los disparos. Cada silencio me lleva de regreso a ese momento de terror. Y hay una pregunta que no deja de acompañarme: ¿por qué?», cuestionó la precandidata, enfatizando que siempre ha sido una mujer de trabajo que nunca ha buscado hacerle daño a nadie.
Una crítica a la normalización de la violencia
En su pronunciamiento, la líder política lamentó el clima de inseguridad que atraviesa el territorio nacional, señalando el impacto psicológico y social que dejan estos actos criminales en la vida cotidiana de los ciudadanos.
«Me duele reconocer que hoy vivimos en un país donde, muchas veces, parece que la violencia le ha ganado terreno a la tranquilidad. Hemos llegado al punto de tener miedo de salir, de reunirnos y hasta de celebrar un partido de fútbol con nuestras familias», apuntó.