Analistas y observadores independientes señalan que MORENA enfrenta un desgaste y cuestionamientos hacia algunos de sus integrantes que afectarían la confianza ciudadana.
La tendencia humana a repetir errores de los que ya debería haber aprendido, incide en que cualquiera puede fallar una vez, pero … aferrarse a la equivocación es lo dañino.
La confianza se construye con hechos constantes y se pierde en un instante. Recuperarla requiere una transparencia absoluta de los malos morenistas y una carga de duda difícil de llevar para quien la otorgó, MORENA.
La falta de consenso entre las fuerzas políticas para alcanzar una mayoría calificada de dos terceras partes motivó que el 31 de marzo de 2023 la Cámara de Diputados mediante un método de insaculación recurriera a un sorteo o «tómbola» eligiendo a la hoy derrumbada Guadalupe Taddei, el cuestionamiento es quién la sustituirá, ¿habrá un interinato de alguna de las consejeras o consejeros actuales del Instituto?
Críticos y partidos de oposición a “toro pasado”, han calificado el procedimiento de la insaculación como opaco, improvisado o «vergonzoso», argumentando que debilita el perfil técnico y la meritocracia del árbitro electoral, además se han señalado presuntos vínculos políticos anteriores de Taddei con el oficialismo.
Cuando un funcionario público de alto nivel cae de la gracia de la presidenta, se desencadena un proceso que combina dinámicas políticas, administrativas hasta judiciales. Históricamente, el sistema político mexicano ha concentrado un gran poder en la figura presidencial, por lo que la pérdida de su confianza suele tener consecuencias inmediatas.
Guadalupe Taddei Zavala ayer formalizó su renuncia a la Presidencia del Consejo General del Instituto Nacional Electoral, mediante un oficio recibido este lunes por la Cámara de Diputados, con lo que se activa el procedimiento constitucional para designar a quien concluirá su periodo al frente del organismo electoral.
En los dos gobiernos de MORENA, se ha reducido la capacidad del Estado para cuidar, para curar, para educar. El Congreso morenista, MORENA como partido, la Cuarta Transformación como gobierno han incurrido en graves errores que han costado miles de vidas, la nula actuación del genocida López Gatell en contra del COVID19, programas de salud como los de Dinamarca con el IMSS Bienestar, la Mega Farmacia con las carencias de medicamentos en todo el sector salud; la inseguridad nacional con gobiernos híbridos con los cárteles; miles de millones de pesos perdidos en proyectos y programas destruidos pero sobre todo con los otros proyectos y programas, los fracasados; la sangría del huachicol en todas sus versiones en donde se han involucrado a familiares de López Obrador y altos funcionarios de su administración, proyectos sociales reivindicatorios de sus malos actos y que carecen de fundamento económico para sus sostenimiento, etcétera, etcétera ….
Las disculpas y el tiempo ayudan a sanar heridas, pero la espontaneidad y la seguridad original rara vez vuelven a ser las mismas. La oposición gritaba “El INE no se toca” lo tocaron, lo manosearon hasta el hartazgo, ahora la elección de su dirigente es un reto para la democracia la que no debe seguir siendo violada con la simulación, con la ilegalidad y no puede seguir sufriendo una estrategia política perversa impuesta desde Palacio Nacional.
Aquí entre nos, para muchos morenistas particularmente de Morelos y más focalizado en Cuautla que aspiran a cargos de elección popular, no les cayeron muy bien las tres condiciones o filtros obligatorios impuestos recientemente por la dirigencia del partido y respaldados por la presidenta Claudia Sheinbaum, como es la Revisión de antecedentes penales y éticos, para garantizar que no tengan antecedentes cuestionables de corrupción, violencia de género o nexos delictivos. O sea que los suspirantes de peso pesado y también los bulímicos que tengan la cola sucia, se van a quedar como el chinito “nomás milando”
Amigos, como siempre les dejo un afectuoso saludo.