El Segundo Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum muestra una administración que ha conseguido consolidar el control político de Morena, pero que todavía enfrenta el desafío de convertir esa fortaleza institucional en una verdadera capacidad de gobernar. Más que un ejercicio de autocrítica y rendición de cuentas, el mensaje presidencial privilegió la construcción de una narrativa de continuidad, estabilidad y fortaleza, dejando en segundo plano aquellos asuntos capaces de cuestionar directamente la eficacia del Estado. El problema no es únicamente lo que se dijo, sino aquello que deliberadamente quedó fuera de la conversación pública, de las conversaciones del México de todos los días, del México olvidado, del Morelos de los 8 asesinatos en un día como cualquiera, del México de las desapariciones y las muertes de quienes se debieran expresarse con libertad. Y lo hace si, pero desde el miedo.
Uno de los principales riesgos para el Gobierno Federal, es la creciente distancia entre el discurso político y la percepción ciudadana, esa de la que tanto hemos hablado en IRRADIA.
Una administración puede mantener altos niveles de respaldo electoral y, al mismo tiempo, acumular problemas que tarde o temprano terminan afectando su credibilidad y continuidad. La ausencia de una explicación profunda sobre conflictos recientes, responsabilidades políticas y deficiencias institucionales genera la impresión de que el Gobierno administra las crisis desde la comunicación antes que desde la solución. Y sobre todo sigue siendo aquel arcaico discurso de que todo cambia por el bien de la gente y esa gente es la única que no lo experimenta.
También resulta significativo que el informe haya insistido en la unidad de la 4T.
Esa necesidad de remarcar que no existen divisiones revela, paradójicamente, que la cohesión interna se ha convertido en una preocupación y presión política y quizá desesperación electoral rumbo al 27 y las decisiones a futuro del movimiento. Las ausencias y diferencias visibles dentro de Morena durante el entorno del informe alimentan la percepción de que el verdadero desafío para Sheinbaum durante la segunda mitad del sexenio no estará solamente en la oposición, sino en administrar las ambiciones, lealtades y disputas dentro de su propio movimiento. Luchar contra lo visible que hoy más que nunca está en contra de aquel no robar, no mentir y no traicionar al movimiento.
Otro punto débil es la falta de una visión suficientemente clara sobre el país que se pretende construir después de la etapa de consolidación de este régimen . El informe presenta continuidad como garantía de estabilidad, pero esta por sí misma no constituye una estrategia de cambio o de desarrollo sostenido o de oportunidades de empleo formal. México necesita definiciones sobre productividad, competitividad, innovación, infraestructura y generación de oportunidades para las nuevas generaciones. El riesgo es que el Gobierno termine midiendo su éxito fundamentalmente por la permanencia de su proyecto político y no por la transformación estructural de las condiciones que limitan el desarrollo del país. Frente a los retos de la globalidad.
Finalmente, el informe debe leerse como el inicio de una etapa políticamente más compleja, marcada por la sucesión de Morena, las elecciones intermedias y una mayor presión para demostrar resultados tangibles. Sheinbaum llega a este punto con una posición política fuerte, pero precisamente por ello las expectativas son mayores. El verdadero examen de su gobierno ya no será demostrar que puede mantener unido al movimiento, sino demostrar que puede corregir sus propias deficiencias, enfrentar conflictos sin evasivas y construir instituciones capaces de funcionar incluso cuando el respaldo político deje de ser suficiente.
El segundo Informe, por sí solo, transmite fortaleza política, pero también evidencia una administración que comienza a necesitar algo más difícil que ganar legitimidad: demostrar capacidad para reconocer problemas, asumir costos y corregir el rumbo antes de que las omisiones se conviertan en crisis.
Y lo de menos es ir perdiendo elecciones cada día más y más, lo importante es saber para cuánto tiempo está hecho el movimiento y los alcances de un país que hoy reclama justicia y paz social.
Otrora lema de justificación de permanencia en el poder.
Y lo más importante es rescatar la credibilidad de la gente con respuestas claras de los temas que hoy se han hecho públicos, que lastiman a la sociedad y sus familias.
Sostener a una sociedad con $3000 pesos de dádivas, no es construir una nación fuerte, poderosa y sobretodo desarrollada.
Hay muchos temas que aún quedan pendientes de atender. El tema de la salud pública, el empleo y el desarrollo económico son temas que no se plantean como con prospectiva de futuro, el interés del Gobierno, es atender de inmediato el problema que , al fin ya viene el siguiente apoyo del bienestar cual aspirina al dolor de cabeza.
Habrá mi querido Teodoro, que estar muy pendientes del desarrollo político ya que este Septiembre comenzó oficialmente el año electoral y de cara a la postulaciónes, debiéremo