En un sorpresivo e histórico giro político, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, presentó este 22 de agosto de 2026 una nueva solicitud de licencia temporal con carácter indefinido ante el Congreso del Estado de Sinaloa. La petición, turnada a la Mesa Directiva de la LXIV Legislatura, ocurre apenas unos días después de haber retomado sus funciones de manera oficial el pasado viernes, tras haber cumplido una primera licencia que se extendió por más de cien días.
En el oficio entregado al Poder Legislativo local, Rocha Moya argumentó la necesidad de separarse del Ejecutivo de manera indefinida alegando que “Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo”, solicitando aplicar lo establecido en el artículo 58 de la Constitución Política del Estado de Sinaloa.
La acusación de Estados Unidos
El trasfondo de esta severa crisis institucional se remonta al pasado 29 de abril de 2026, fecha en que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos hizo pública una acusación formal en el Distrito Sur de Nueva York. Washington imputa a Rocha Moya, así como a otros nueve altos funcionarios y colaboradores cercanos en la entidad, presuntos delitos de conspiración para el tráfico de fentanilo, cocaína y metanfetaminas, además de cargos relacionados con armas de fuego. Según la acusación del gobierno estadounidense, la estructura estatal brindó protección e impunidad al Cártel de Sinaloa a cambio de presunto financiamiento y sobornos.
Tormenta política tras su efímero regreso
La breve reasunción de Rocha Moya causó un inmediato estremecimiento político. Su vuelta al despacho ejecutivo desató una ola de descontento que terminó por aislarlo en el mapa nacional:
- Distanciamiento e indirectas del oficialismo: Desde la Presidencia de la República, la mandataria Claudia Sheinbaum expresó tajantemente que “ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación”, señalando que el poder no debe utilizarse para alimentar ambiciones individuales. Asimismo, gobernadores y prominentes figuras de Morena retiraron su respaldo, dejando al mandatario estatal sin cobijo partidista.
- Ofensiva del bloque opositor: Los líderes del PRI, PAN y PRD reaccionaron demandando no solo el retiro definitivo del cargo, sino también una investigación profunda por parte de las autoridades competentes para evitar un colapso en la gobernabilidad y en las instituciones de Sinaloa.
El Congreso de Sinaloa deberá formalizar en las próximas horas la aprobación del dictamen para designar a quien asumirá la gubernatura interina, en un contexto marcado por la alta tensión diplomática con Washington y una notable reconfiguración política interna de cara a las próximas etapas electorales en la entidad.