Hablemos de cómo el tablero electoral de 2027 todavía no está cerrado.
A menos de un mes del inicio del proceso electoral 2026-2027 en Morelos, hay una pregunta que parece sencilla, pero que nadie puede responder con certeza: ¿cuántos partidos políticos aparecerán realmente en las boletas?
El 30 de junio, el IMPEPAC resolvió las solicitudes de cuatro organizaciones que pretendían convertirse en partidos políticos locales. Únicamente Bien-Estar Ciudadano obtuvo el registro; Redes Sociales Progresivas, Ciudadanos Construyendo para Todos y Socialdemócrata de Morelos recibieron una negativa.
Pero una cosa es quién logró sobrevivir al IMPEPAC y otra muy distinta quién llegará vivo a la boleta de 2027.
Redes Sociales Progresivas ya impugnó su negativa ante el Tribunal Electoral del Estado de Morelos. Mientras tanto, ocurre algo políticamente mucho más interesante: PAN y Morena, dos partidos que difícilmente coinciden en algo, sí encontraron un punto de encuentro, combatir el registro de Bien-Estar Ciudadano.
Y aquí vale la pena preguntarnos: ¿solamente estamos presenciando una defensa de la legalidad o también una disputa por impedir la llegada de nuevos competidores?
Porque los partidos políticos no son espectadores neutrales. Un nuevo partido significa alguien más disputando votos, candidaturas, financiamiento público, representación y espacios de poder. Por supuesto que PAN y Morena tienen derecho a impugnar, pero la coincidencia política merece ser observada.
El asunto se vuelve todavía más peculiar porque la propia Bien-Estar Ciudadano también impugnó aspectos de la resolución que le concedió el registro. Tenemos entonces cuatro litigios alrededor de un solo nuevo partido, expedientes que el TEEM decidió acumular el pasado 6 de agosto.
Mientras unos pelean por entrar, otros pelean para sacar al que ya entró.
Y todo esto ocurre cuando el proceso electoral está prácticamente encima. Los partidos comienzan a mover candidaturas, construir estructuras, hacer cálculos y medir territorios, pero ni siquiera sabemos todavía quiénes serán todos los jugadores.
Los tribunales tendrán que resolver conforme a Derecho, pero sería ingenuo ignorar que sus sentencias también modificarán el equilibrio político de la elección.
Porque en política cada espacio cuenta, cada voto cuenta y cada competidor incomoda.