La decisión del presidente municipal de Cuernavaca de emprender un viaje oficial a China en uno de los momentos más delicados que vive la ciudad en materia de seguridad pública y administración municipal, me parece a mí, una decisión profundamente cuestionable, más allá de si el Cabildo lo aprobó o no. Aunque la autoridad en este caso pueda argumentar que una gira internacional busca generar oportunidades de inversión o establecer relaciones institucionales, y la pregunta aquí sería y por qué no se hizo hace tres o dos o un año y hoy en el momento histórico tan complejo y con tantas dudas se decide hacer un viaje que no está claro en su finalidad para la ciudadanía, ninguna de las justificaciones pueden o deben colocarse por encima de la obligación fundamental de atender los problemas que diariamente afectan a los habitantes de Cuernavaca.
La capital del estado enfrenta una crisis permanente de inseguridad que ha deteriorado la tranquilidad, pero más la confianza de las familias y la confianza en las instituciones. En los últimos meses se han registrado homicidios dolosos, ejecuciones atribuidas a la delincuencia organizada, ataques armados en establecimientos comerciales y en la vía pública, personas privadas de la vida en distintos puntos de la ciudad, así como hechos violentos que han obligado a una constante movilización de las corporaciones de seguridad. Cada uno de estos acontecimientos ha incrementado la percepción de abandono entre la ciudadanía y generalizado el sentimiento de miedo, y temor de salir a las calles, apenas rosa el reloj la noche.
Y sólo para demostrar la poca planeación estratégica en materia de obras públicas, Cuernavaca esta siendo objeto una vez más como hace un año y como hace año y medio de reparaciones sin sentido, sin aviso oportuno, abriendo Hoyos que ya habían sido abiertos. Cambiaron y Insisto hace un año y que hoy tapan y drenajes que no tenemos claro de cuándo cambiaron y cómo los cambiaron, pero el caso es que hoy Cuernavaca está totalmente destruida y no sabemos si el dinero que se gasta se gastó hace un año y en qué, pero bueno, ese es la realidad de nuestro Cuernavaca.
A esta realidad se suma una administración municipal que continúa enfrentando severas dificultades en la prestación de los servicios públicos. El deterioro de las calles, los problemas de alumbrado, la insuficiencia en el mantenimiento de espacios públicos, las fallas en diversos servicios municipales y la falta de resultados visibles en materia de prevención del delito reflejan un gobierno que aún no ha logrado responder con eficacia a las demandas más elementales de la población. A más de 4 años de gobernar Cuernavaca.
En ese contexto, la ausencia del presidente municipal para realizar una gira internacional proyecta una imagen de insensibilidad política y de evidente desconexión con la realidad que vivimos miles de ciudadanos. Un alcalde debe encabezar personalmente las estrategias para enfrentar las crisis que afectan a su municipio. La presencia física de Uriostegui, máxima autoridad municipal no resuelve por sí sola los problemas, pero sí debiera mi querido Teodoro, representar liderazgo, coordinación institucional, capacidad de reacción y compromiso con la población, cosas que jamás vimos en este gris personaje.
Mientras las familias viven con el temor de ser víctimas de la delincuencia, numerosos comerciantes enfrentan extorsiones, robos y una disminución de la actividad económica derivada de la inseguridad. En estas circunstancias, cualquier viaje al extranjero inevitablemente será percibido como una decisión ajena a las verdaderas prioridades y problemas de Cuernavaca. La ciudadanía esperaba resultados concretos, no agendas internacionales que difícilmente tendrán resultados inmediatos y tangibles en la vida cotidiana de quienes padecen la violencia, el abandono decíamos y la desesperación de ver a tu ciudad atrasada por más de 24 años.
La responsabilidad de un presidente municipal no se limita a representar institucionalmente a su ciudad fuera del país. Su deber principal consiste en gobernar con eficacia, supervisar permanentemente el funcionamiento de la administración pública, fortalecer la coordinación con las autoridades estatales y federales, y responder con oportunidad a los problemas que ponen en riesgo la seguridad y el bienestar de la población y sus familias.
En política, las decisiones también se valoran por el momento en que se toman. Viajar al extranjero cuando la ciudad enfrenta una serie de hechos violentos y una creciente inconformidad social constituye un grave error de percepción y de prioridades. Antes de buscar reconocimiento internacional o promover proyectos de cooperación, el gobierno municipal debería demostrar, con resultados verificables, que ha sido capaz de recuperar la seguridad, mejorar los servicios públicos y restablecer la confianza de una sociedad que exige un gobierno presente, responsable y comprometido con los problemas reales de Cuernavaca.
Y sólo para concluir me pregunto cuándo le toca Cuernavaca la injerencia del poder del Estado Federal como está pasando en Cuautla que también es tema de discusión en otra posibilidad ya que nos preguntamos ¿qué va a pasar cuando se vayan las fuerzas federales del municipio de Cuautla? y en qué momento la ciudadanía percibirá paz y justicia social, por eso desde esta posibilidad en Irradia Noticias calificamos como desafortunada la decisión del Presidente Urióstegui de viajar a China, tan cerca de las decisiones pre electorales que seguramente definirán candidatas y candidatos a ocupar la silla más caliente de Morelos y la seguramente más necesitada de el ejercicio correcto del poder público y tan lejos de cumplirle a Cuernavaca, en ya su segundo periodo de gestión administrativa.