La dispareunia es el dolor que aparece antes, durante o después de una relación sexual. Puede sentirse en la entrada de la vagina, de manera profunda en la pelvis o incluso permanecer después del encuentro íntimo. Su intensidad varía, pero en todos los casos merece una valoración médica.
Durante muchos años se creyó que era una consecuencia inevitable del parto, de la menopausia o simplemente “parte de ser mujer”. Hoy sabemos que eso es un mito. La dispareunia es un síntoma, no un diagnóstico.
Puede estar relacionada con alteraciones hormonales, endometriosis, infecciones, cicatrices, enfermedades de la piel, cambios en el suelo pélvico o con otros factores que requieren una evaluación clínica completa. Por eso, cada mujer necesita un diagnóstico individualizado; no todas sienten dolor por la misma razón y, en consecuencia, no todas requieren el mismo tratamiento.
Como médica especialista en Sexología Clínica, con frecuencia atiendo mujeres que llevan meses o incluso años viviendo con dolor porque pensaron que era normal o porque sintieron vergüenza de hablar del tema. Mientras más tiempo se pospone la atención, mayor puede ser el impacto en la autoestima, la relación de pareja y la calidad de vida.
La buena noticia es que, cuando identificamos la causa, la gran mayoría de los casos pueden tratarse con éxito mediante un abordaje médico integral.
Quiero dejarte un mensaje muy claro: la sexualidad debe vivirse con bienestar, no con sufrimiento. El dolor nunca es el precio que una mujer debe pagar por su vida íntima.
Soy la doctora Edith Aparicio Maldonado, médica especialista en Sexología Clínica. Si el dolor ha cambiado tu forma de vivir la intimidad, no lo normalices. Consultar a tiempo puede devolverte no solo una vida sexual plena, sino también salud, confianza y bienestar.