Uno de los ejes rectores del sistema judicial en México es el acceso a la justicia, incluso se ha reiterado con insistencia que la justicia es igual para todos; sin embargo, en el mundo fáctico no siempre acontece de esa manera, puesto que no todas las personas llegan a un juicio con las mismas condiciones, ni comprenden de igual forma lo que sucede durante el desarrollo de un juicio.
Lo anterior es la razón de que, muchas personas o grupos de personas se enfrentan a barreras invisibles para poder acceder a la justicia, tales como su edad, género, situación de discapacidad, origen étnico, estatus migratorio, incluso la concurrencia de varias características. Por ello surge una interrogante constante ¿Realmente se imparte justicia, cuando no todos pueden entenderla, ni ejercerla?
Ante este escenario surge la denominada “justicia adaptada”, la cual tiene como fin diseñar y garantizar sistemas de justicia sensibles y respetuosos ante las necesidades y derechos de personas y grupos que se encuentran en una situación de desventaja. Lo anterior, implica que las autoridades desde el ámbito de sus competencias, específicamente los juzgadores ajusten la forma en que imparten justicia, con el objeto de garantizar un verdadero acceso a sus derechos.
Lo que antecede, no significa que se trata de cambiar o modificar la ley, sino de adaptar su aplicación acorde a la persona o al grupo de personas que pretenden acceder a la justicia. Por citar un ejemplo, en un juicio familiar donde interviene un menor de edad, la justicia adaptada exige que el juez no solo escuche su opinión, sino que lo haga en un entorno adecuado, con un lenguaje accesible y sin intimidación, privilegiando su interés superior. Incluso, puede apoyarse en especialistas para garantizar que el menor de edad comprenda lo que ocurre; ya que aquí, el objetivo no es alterar el proceso, sino hacerlo verdaderamente justo para quien, de otro modo, estaría en desventaja.
Es precisamente en este tipo de asuntos, donde la ley exige que se consideren las circunstancias particulares de cada persona, a través de la implementación de acciones que pueden parecer intrascendentes, pero que representan avances, tales como la simplificación del lenguaje, flexibilizando o inaplicando ciertas formalidades, para poder adaptar de mejor manera la impartición de justicia.
Y si bien es cierto, el termino de justicia adaptada no siempre aparece de forma expresa, la Constitución Federal en su artículo 1º dispone la obligación de todas las autoridades de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos bajo el principio de igualdad y no discriminación.
Así mismo la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha sostenido que el acceso a la justicia debe ser efectivo y no meramente formal, lo que implica que los órganos jurisdiccionales deben eliminar barreras que impidan a las personas ejercer sus derechos en condiciones de igualdad.
Por último y; sin duda, la justicia adaptada constituye una evolución en el sistema judicial, porque no es suficiente con aplicar la ley, sino que resulta necesario también conocer las diferencias reales entre individuos, pues sólo de esta manera podrá existir un verdadero acceso a la justicia.