Este lunes 16 de marzo, quiero comentarles sobre un intento que el Consejo Estatal Electoral del Impepac realizó para dejar claras las reglas con las que se competirá por los cargos municipales en el proceso electoral 2026–2027, el pasado 25 de febrero, aprobaron el acuerdo IMPEPAC/CEE/047/2026, mediante el cual actualiza el Catálogo de Sistemas Normativos de las Comunidades y Pueblos Indígenas de Morelos y crea el Libro de Registro de Municipios, Pueblos, Comunidades Indígenas y sus Autoridades. El objetivo del acuerdo es cumplir con lo ordenado por el artículo 18 del Código Electoral del Estado de Morelos, que establece cuántas regidurías indígenas deben integrarse en los ayuntamientos de acuerdo con el porcentaje de población que se autoadscribe como indígena en cada municipio.
Hasta ahí todo parece correcto. El problema aparece cuando se revisa con lupa el propio catálogo aprobado por el IMPEPAC. La ley establece que en municipios como Emiliano Zapata y Jiutepec debe existir una regiduría indígena, como parte de las medidas de representación política en los cabildos. Sin embargo, en la actualización del catálogo el propio órgano electoral señala que en esos municipios “no se registran comunidades indígenas”. Es decir, el Congreso de Morelos reformó la ley bajo la premisa de que sí existen personas que se autoadscriben como indígenas en esos municipios, pero el documento técnico del IMPEPAC prácticamente levanta la mano para decir que ahí no aparece ninguna comunidad registrada.
La contradicción no es menor, porque coloca a los partidos políticos en un verdadero aprieto al momento de registrar sus planillas. La ley les exige cumplir con una regiduría indígena, pero el instrumento oficial del propio árbitro electoral afirma que en esos municipios no hay comunidades indígenas identificadas. Dicho en términos simples, el IMPEPAC parece estar pidiendo algo que su propio catálogo niega. La ironía es inevitable: si el catálogo dice que no hay comunidades indígenas en Emiliano Zapata y Jiutepec, entonces quizá los partidos tendrán que salir a buscarlas a otro municipio, traer candidatas o candidatos indígenas de donde sí existan comunidades registradas y colocarlos en esas planillas, porque según el documento oficial del instituto, en esos territorios simplemente no aparecen.
El acuerdo y la actualización del catálogo ya fueron impugnados ante el Tribunal Electoral del Estado de Morelos por partidos políticos, que han señalado estas inconsistencias. Ahora corresponderá al tribunal analizar el caso y determinar si existe una contradicción que deba corregirse para evitar que una medida pensada para ampliar la representación termine convirtiéndose en un enredo jurídico antes siquiera de que empiecen los registros de candidaturas.
Me despido no sin antes desearles que tengan un maravilloso inicio de semana.
Esto fue “Democracia sin Likes” con Perla Pedroza.