El pasado 25 septiembre Sergio Sarmiento escribió en su columna MÁS DE JAQUE MATE lo que dijera el 25 de noviembre 2021 el presidente Andrés Manuel López Obrador «Vamos a distribuir los medicamentos hasta los pueblos más apartados. No van a faltar. Me dejo de llamar Andrés Manuel».
Ahora resulta que el gobierno de la Cuarta T culpa a las farmacéuticas de los problemas que ellos han causado. En la exageración, el subsecretario de salud Eduardo Clark amenazó a representantes de las empresas: «No estamos jugando, tienen 15 días. No me importa el costo y el tiempo que nos tome rescindir el contrato». Amenaza que fuera secundada bajo condición por la presidenta Sheinbaum en la mañanera del 23 de septiembre advirtiendo: «Ahí donde se encuentre que es malintencionado, tiene que haber una denuncia penal, no solamente que no se vuelva a comprar a estas empresas, sino denuncia penal».
Contradiciendo al ataque a las farmacéuticas, el sector salud ratifica estar dotados satisfactoriamente en el IMSS y el ISSSTE con el 97 por ciento de abasto, y en el IMSS Bienestar con el 92 por ciento, sobre todo en los oncológicos en donde ya se ha entregado el 96 por ciento.
En pasados comentarios, me he referido a la disposición que los empresarios mexicanos tienen con las empresas, institutos y organismos federales, al continuar colaborando con ellos a pesar de no haber tenido cumplida respuesta en el pago oportuno de sus insumos o servicios. Basta recordar que a los proveedores y contratistas de PEMEX la Cuarta T les debe más de 400 mil millones de pesos, en el caso de las farmacéuticas, plausible es que han seguido entregando medicamentos a pesar de que se les adeuda 14 mil millones de pesos.
Incongruente es la reacción negativa que continúa teniendo el gobierno federal, con el empresario y el inversionista que creen en México y lo demuestran cumpliendo con lo contratado. Los farmacéuticos padecieron en el sexenio anterior, cancelación de licitaciones, como la de abril de este año, y compras desordenadas para tapar faltantes, con adjudicaciones directas, invitaciones restringidas a grupos de tres empresas y licitaciones pequeñas y para colmo, la dichosa farmacia del Bienestar es inoperante.
AMLO desde la candidatura, culpó constantemente a los personajes que estaban en contra de su proyecto de nación calificándolos como: “la mafia del poder”, “los aspiracionistas”, sus detractores, llamó a los empresarios “fifís” y ahora estos están en contra de lo mal hecho por el gobierno de la Cuarta Transformación y, por defender sus derechos, son señalados y hasta amenazados.
La Cuarta T irresponsable de forma manipulada, inculpa a terceros por sus propios errores asumiendo una conducta de evadir la responsabilidad que bien cae en el victimismo crónico, donde el gobierno se ve a sí mismo como víctima, proyectando sus fallos en otros para no afrontar las consecuencias.
«Si la Coca-Cola y las Sabritas distribuyen esos productos… y llegan hasta las comunidades más apartadas, ¿por qué nosotros no vamos a distribuir los medicamentos a todas las comunidades», preguntó AMLO el 28 de julio de 2019.
Grupo FEMSA propietaria de la Coca Cola, por cierto, dirigida a partir del próximo 1 de noviembre por el regiomontano José Antonio Fernández Garza-Lagüera nieto de Don Eugenio Garza Sada, cuenta con la experiencia y profesionalismo desde 1926, abismal diferencia de 99 años con el autodidactismo deficiente de siete años de BIENESTAR.
No es conveniente que, pretendiendo solventar los errores pasados, la Doctora Sheinbaum permita que se generalice el injuriar y maltratar al empresario honesto, que ha confiado y confía en ella para, conjuntamente, fomentar cada día el desarrollo laboral de miles de familias, ponderando las oportunidades de un país que ansía el despegue de su economía.
Ayer Animal Político publicó una nota que versa: Durante el gobierno del exfutbolista Cuauhtémoc Blanco se adjudicaron contratos por 323 mdp a empresas de recién creación, ligadas a Joan Christian Carmona consejero estatal de Morena que facilitara todo el proceso de corrupción; en consecuencia, el incumplimiento de las empresas dejó sin medicamentos y servicios básicos a pacientes de 238 hospitales y clínicas.
Esos, esos no son empresarios y menos honestos, esos deben ser el real objetivo de la fiscalía anticorrupción.
Andrés Manuel … se sigue llamando igual y la situación en el sector farmacéutico gracias a los empresarios ya no es igual.