El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con todo su poderío, está atrapado en graves conflictos internos y externos por su guerra personal contra Irán, misma que responde más al apoyo a su homólogo israelí, Benjamín Netanyahu que a los intereses de Estados Unidos.
Los aliados históricos europeos, las naciones asiáticas y las árabes han respondido negativamente a su llamado de enviar buques de guerra para desalojar el Estrecho de Ormuz, la ruta más importante del mundo en el trasiego del petróleo.
Pero no sólo eso, en conjunto, una renuncia de uno de sus cuadros más cercanos, además de la marginación de los aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la OTAN, y la crítica de la prensa interna a la que el magnate ha calificado de traidores y vendidos ha puesto en alerta máxima a la Casa Blanca por la guerra en Oriente Medio que el propio Trump se había comprometido terminar en ocho días y ahora acepta que “no sabe cuándo terminará.
Empecemos con la renuncia de su Jefe antiterrorista Joe Kent, que es de la mayor importancia, porque en la misma va implícita una de las críticas más certera por directa contra Trump a su unipersonal guerra contra Irán.
En efecto el director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, Joe Kent ha renunciado, al citar objeciones a la justificación de ataques militares en Irán y declarar que no puede, “en buena conciencia”, respaldar la guerra de la administración del presidente Donald Trump contra Irán.
Joe Kent, ha confirmado que Irán no representaba “ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”.
Al frente del Centro Nacional de Contraterrorismo, Kent analizaba y detectaba amenazas terroristas. Su renuncia, entonces, refleja inquietud en la base de Trump sobre la guerra, mostrando que las preguntas sobre la justificación del uso de la fuerza se extienden a la derecha de sus partidarios y a altos miembros del gobierno.
A ello agréguese que Trump ha ofrecido razones cambiantes para los ataques y ha rechazado las afirmaciones de que Israel le obligó a actuar. A principios de este mes, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, sugirió que la Casa Blanca creía que Israel estaba decidido a actuar por su cuenta, dejando a Trump con una “decisión muy difícil”.
Mientras tanto, el equipo de Trump presiona a los medios: con su “su orden” “Cuenten la guerra como la vemos nosotros”
Donal Trump, fuera de sí, calificó a los periodistas de “Criminales”, “traidores” y “antipatriotas” al intensificar sus ataques a la prensa a medida que se enquista la guerra de Irán
“Esta guerra no es de la OTAN” han afirmado los aliados europeos al darle la espalda al presidente Donald Trump en su guerra unipersonal en Oriente Medio, más preciso el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius cuestionó la expectativa de Washington sobre el papel de Europa en la confrontación bélica.
Los gobiernos europeos han descartado enviar buques de guerra al estrecho de Ormuz, pese a las presiones del presidente estadounidense, Donald Trump, al advertir, según él, que la OTAN enfrentaría “un futuro muy malo” si sus miembros no colaboran para reabrir esta estratégica vía marítima.
Desde Berlín, el canciller alemán Friedrich Merz fue tajante al negar cualquier participación militar de su país. Explicó que nunca existió una decisión conjunta entre los aliados sobre una eventual intervención en la zona, por lo que Alemania no contempla aportar fuerzas armadas para ese propósito.
“Esta no es nuestra guerra, no la hemos empezado. ¿Qué espera Donald Trump de un puñado de fragatas europeas en el estrecho de Ormuz que la poderosa armada estadounidense no pueda controlar por sí sola?”, planteó.
Desde el Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer aseguró que su país no pretende verse “arrastrado a una guerra en general”, aunque reconoció que se trabaja en posibles soluciones. A su juicio, la prioridad es lograr que el tránsito marítimo se restablezca.
En general, los líderes europeos han puesto el acento en la vía diplomática para reactivar el paso por el estrecho, una ruta clave por la que circulaba cerca de una quinta parte del petróleo y del gas fósil licuado del mundo antes de que Irán lo cerrara de facto.
En fin, el “no a la guerra” es una posición que se extiende por todo el mundo ante los oídos sordos de Trump y Netanyahu. Cada día que pasa el costo será acumulativo para Estados Unidos e Israel por la belicosidad de sus líderes visibles. Hasta ahora el costo es de más de 11 mil millones de pesos. UNA RENUNCIA, LA MARGINACIÓN DE LOS ALIADOS EUROPEOS Y LA PRENSA LE DAN LA ESPALDA A TRUMP EN SU GUERRA CONTRA IRÁN.
Periodista y escritor; presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; secretario de Desarrollo Social de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP; presidente fundador y vitalicio honorario de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional, Académico de Número y Director de Comunicación de la Academia Nacional de Historia y Geografía, ANHG. Agradeceré sus comentarios y críticas en teodororenteriaa@gmail.com Nos escuchamos en las frecuencias en toda la República de Libertas Radio. Le invitamos a visitar: www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.org, y el portal: www.irradianoticias.com