Bajo un sol que no dio tregua, pero con una rabia que ardió con mayor intensidad, el estado de Morelos fue testigo este 8 de marzo de una de las movilizaciones más potentes de los últimos años. En el marco del Día Internacional de la Mujer, el centro de Cuernavaca y las calles de Cuautla se inundaron de un grito unísono que exigió el cese de la violencia de género, justicia por los feminicidios recientes y una igualdad sustantiva que sigue pareciendo lejana.
Desde temprana hora, los contingentes comenzaron a agruparse en puntos estratégicos como El Calvario. Según estimaciones preliminares, miles de mujeres —desde colectivos feministas y madres buscadoras hasta estudiantes y familias enteras— conformaron una columna humana que se extendió por varias cuadras. El ambiente, cargado de sororidad y determinación, estuvo marcado por la presencia de mantas con los nombres de Kimberly y Karol, cuyos casos se han convertido en los estandartes de justicia de esta jornada de 2026.
El retumbar de la batucada del Ensamble de Re-Percusión Wamazo 8M marcó el ritmo de la marcha, transformando el sonido de sus baquetas en un acto de protesta que culminó al chocar contra las vallas metálicas que, de manera anticipada, las autoridades utilizaron para blindar el Palacio de Gobierno.
A medida que el contingente avanzaba hacia la Plaza de Armas, el aire se llenaba de consignas que no solo señalaban la omisión institucional, sino que celebraban la unión femenina. «¡Ni una más, ni una más, ni una asesinada más!», «¡Justicia para Kimberly!», y el potente «¡Fuimos todas!» resonaron frente a los edificios gubernamentales.
La marcha no solo fue un acto de memoria, sino una denuncia directa contra un sistema que, a decir de las manifestantes, prefiere proteger monumentos e inmuebles antes que la vida de las mujeres. En Cuautla, la movilización replicó este sentir, donde ciudadanos solidarios salieron a las calles para brindar agua embotellada a las participantes, reconociendo el esfuerzo físico bajo las altas temperaturas.
AFECTACIONES Y DAÑOS: LA ICONOCLASIA COMO MENSAJE
La intensidad de la protesta se manifestó de forma tangible en diversos puntos estratégicos del centro histórico. La rabia acumulada por la falta de resultados en las carpetas de investigación se tradujo en acciones de iconoclasia y daños materiales:
• Palacio de Gobierno: El edificio permaneció blindado, pero esto no impidió que grupos de mujeres golpearan las vallas, realizaran pintas y lanzaran objetos. Incluso se registraron intentos de prender fuego a las estructuras de protección.
• Monumentos Históricos: Se reportaron pintas en el Monumento a Zapata ubicado en el Zócalo. Un momento de tensión ocurrió frente al Chapitel del Calvario, donde una ciudadana confrontó a un grupo de mujeres tras la quema de la Escultura a la Madre.
• Inmuebles Estatales y Privados: El edificio de la Secretaría de Cultura (antiguo Congreso local) y el antiguo palacio legislativo de la calle Matamoros presentaron pintas, vidrios rotos y rastros de fuego. Asimismo, la fachada de la sucursal de Banamex en la misma zona fue intervenida con mensajes de protesta.
• Comercio Local: Ante el paso del contingente, la mayoría de los negocios del primer cuadro de la ciudad optaron por cerrar sus cortinas para evitar daños colaterales.
La jornada concluyó en una Plaza de Armas pintada de morado y verde. Entre el humo de las bengalas y el eco de las últimas consignas, las miles de mujeres se retiraron dejando atrás un centro histórico transformado en un mural de reclamos sociales. La marcha del 8M en Morelos no solo dejó daños en fachadas; dejó, sobre todo, un mensaje de resistencia que las autoridades locales ahora están obligadas a leer entre las pintas y las vallas golpeadas: la exigencia de justicia para Kimberly, Karol y todas las que faltan no descansará hasta obtener respuestas.
ASISTENCIA DE DERECHOS HUMANOS Y SALDO BLANCO EN SALUD
El Colegio de Visitadoras y Visitadores de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos se mantuvo en sesión permanente para dar acompañamiento a las movilizaciones, mientras que personal de esa Comisión realizó las labores de observación a lo largo de los recorridos de las marchas.
Debido a las altas temperaturas y la densidad de la multitud, el despliegue de cuerpos de emergencia fue constante. Elementos de Protección Civil y el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) atendieron múltiples casos de golpes de calor, desmayos y lesiones menores provocadas por la dinámica de la movilización. A pesar de los daños materiales y los momentos de tensión, no se reportaron enfrentamientos directos con civiles que derivaran en lesiones de gravedad.