Hoy empezamos el mes con temas importantes y a propósito de la semana mayor y de días de descanso en la ciudad capital y de la posibilidad de recibir a miles y miles de turistas en Cuernavaca; hay un tema en el que debemos de precisar ciertos aspectos como lo es el del comercio informal a propósito de las declaraciones del edil capitalino respecto de su intención de reordenarlo.
Se vuelve indispensable entender que más del 60% del comercio o la actividad económica en Cuernavaca hoy es informal, y entiendo que la informalidad atrae muchos conflictos como el no pago de impuestos, el no cumplimiento de normatividad sanitaria, desorden urbano y problemas de movilidad entre otros. Al dejar claro esto. Primero habría que precisar que el reordenamiento del comercio informal es un proceso complejo que requiere entre otros aspectos, equilibrio entre el desarrollo económico, la inclusión social y el cumplimiento de la normatividad. Para lograrlo, es fundamental partir del reconocimiento de que el comercio informal no es únicamente un problema social, de legalidad o de quedar bien con unos quedando mal con otros, sino también una respuesta a la falta de empleo formal, bajos ingresos y limitadas oportunidades económicas. Por ello, cualquier estrategia efectiva debe ser integral, gradual y centrada en las personas, sus necesidades y las posibilidades de desarrollo económico integral.
Un elemento clave es el diálogo y la negociación asertiva y puntual con los comerciantes. Las políticas públicas insisto unilaterales impuestas sin consulta suelen generar resistencia y conflicto social. En cambio, la participación de los vendedores, sus lideres y la sociedad en su conjunto en la toma de decisiones permiten construir acuerdos más sólidos, identificar necesidades reales y fomentar la corresponsabilidad. La organización también facilita la comunicación con las autoridades y mejora la gestión del espacio público.
Por ello, se vuelve indispensable ofrecer alternativas viables. El reordenamiento no puede limitarse al desalojo; debe incluir opciones como plazas públicas renovadas, corredores comerciales regulados o espacios designados con infraestructura adecuada. Estas alternativas deben garantizar flujo de clientes, accesibilidad y condiciones dignas de trabajo, de lo contrario los comerciantes regresarán a la informalidad, porque es ahí donde encuentran el sustento diario y sobre todo clientes potenciales.
Otro aspecto fundamental es la simplificación de trámites y la formalización. Muchos comerciantes permanecen en la informalidad debido a la complejidad y costos de la propia regularización y de la corrupción que existe hay que decirlo, aunque incomode. Políticas públicas que reduzcan la burocracia, incentivos fiscales iniciales y capacitación en administración y finanzas pueden facilitar el camino hacia la formalidad.
Finalmente, el ordenamiento debe ir acompañado de una aplicación consistente de la ley. Una vez que existen alternativas y acuerdos, es necesario evitar la reinstalación descontrolada en espacios públicos. La vigilancia debe ser constante, pero también justa y transparente, para mantener la confianza de la ciudadanía y de los propios comerciantes.
El reordenamiento exitoso del comercio informal no se logra con medidas coercitivas aisladas, sino mediante estrategias integrales que combinen diálogo, oportunidades reales, apoyo institucional y cumplimiento normativo. Solo así es posible construir ciudades más ordenadas, inclusivas y con desarrollo sostenido.
Pensar en un ideal es pensar en que el acompañamiento gubernamental, el acceso a microcréditos, la capacitación continua, eventualmente el otorgamiento de algún tipo de seguridad social sobre todo en la atención médica, programas de desarrollo empresarial, serían necesarios si o si, quizá de esta manera, el comerciante no solo cambia de ubicación o estatus legal, sino que mejora su calidad de vida y estabilidad económica, además de su entorno social.
Y mi querido Teodoro, auditorio, en el papel se escucha demasiado bonito y viable, el conflicto real al menos en Cuernavaca es cuando los comerciantes ambulantes se vuelven presa de las decisiones o caprichos de lideres y políticos golondrinos que utilizan su necesidad diaria como argumento político y corporativo a favor de sus intereses personales o de grupo.
Es momento de hablar y de tomar decisiones en conjunto, pero de escuchar el programa, la viabilidad y alcances del proyecto de reordenamiento y no solo en el primer cuadro de la ciudad, sino en toda la ciudad, en cada esquina, habría que voltear de a poco a la CDMX, con todo y su complejidad han hecho históricamente esfuerzos importantes por reordenar el comercio informal en plazas cromo MEAVE, o MESONES, por ejemplo.
Habrá que escuchar cual ha sido el trabajo conjunto con la autoridad estatal en la materia, de que forma la secretaria del trabajo, la propia secretaria de desarrollo económico ha tratado el tema y sobre todo las soluciones que le tengan a la sociedad en ambos sentidos, a los comerciantes y a la población en general.
Veamos si este tema sobrepasa solo el discurso o la buena intención de ambas partes y de una vez por todas se encuentra ese equilibrio entre la necesidad de aquellos por subsistir en un entorno sin oportunidades de empleo y entre los otros que siguen una ciudad más limpia, segura y transitable.