Vivimos en una época en la que muchas cosas que parecían extraídas de una película de ciencia ficción, hoy forman parte de nuestra realidad. Lo que imaginábamos tiempo atrás y que únicamente veíamos en historias sobre robots, máquinas inteligentes o sistemas capaces de pensar por sí mismos; pues ahor aestán presentes en nuestra vida cotidiana. La inteligencia artificial conocida por sus siglas “IA” ha dejado de ser una idea futurista para convertirse en una herramienta real que influye en la forma de trabajar, comunicar y tomardecisiones.
En ese sentido la inteligencia artificial está presente en asistentes virtuales, sistemas de recomendación, herramientas de reconocimiento facial e incluso en áreas sensibles como la medicina y la educación. En este contexto, surge una pregunta importante: ¿Cómo debe regularse legalmente la inteligencia artificial? Ya que si no se reglamenta puede vulnerar y afectar los derechos de las personas.
Si bien es cierto, la inteligencia artificial tiene como resultados grandes beneficios;como agilizar procesos, reducir errores humanos, mejorar la eficiencia en sectores públicos y privados, inclusive en el ámbito de la medicina puede detectar enfermedades de manera temprana; sin embargo, su utilización también genera preocupaciones serias, como la invasión a la privacidad, comisión de delitos y la posible sustitución de decisiones humanas en asuntos delicados.
De lo anterior, uno de los principales riesgos es el tratamiento de datos personales, toda vez que la inteligencia artificial necesita grandes cantidades de información para funcionar. Si los datos programados son utilizados sin consentimiento y sin medidas de seguridad adecuadas, pueden vulnerarse derechos fundamentales. Pues en México se tutela en el artículo 6° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual reconoce el derecho a la protección de datos personales y al acceso a la información. Asimismo, el artículo 16 constitucional protege la privacidad de las personas y establece límites frente a actos que puedan afectar su esfera personal.
En México la inteligencia artificial ya comenzó a discutirse formalmente en el Poder Legislativo, pues hace unos días en el Senado de la república se presentó una iniciativa denominada Ley General para la Regulación y Uso Ético de la Inteligencia Artificial, con el propósito de establecer un marco regulatorio que proteja a la ciudadanía y mitigue riesgos críticos como la discriminación algorítmica, así también de establecer obligaciones de transparencia, supervisión humana y responsabilidad para desarrolladores y usuarios. Estas propuestas reflejan la necesidad de crear un marco normativo específico para esta tecnología.
Finalmente, regular la inteligencia artificial no implica frenar la innovación; sino establecer límites responsables para su desarrollo y uso, ya que la tecnología debe siempre modernizar y avanzar, pero siempre respetando la dignidad y derechos humanos, la privacidad y la seguridad jurídica.